LOS JOVENES Y EL VIH

“Recuerdo cuando era joven, recuerdo el mito del SIDA con desesperación y miedo, lo recuerdo en los ojos de mis amigos, en sus palabras sin voz. Como joven que viví en los 80´s y 90´s conocí la transformación del concepto SIDA, lo ví cotidianizarse hasta volverse rutinario y parte de la vida cívica, ética y moral de nuestro país”.

Así ha pasado el tiempo, pero los jóvenes, que diferentes en modos y modas, encierran la misma mística por la vida. Jóvenes con libre albedrío, con emociones atrabancadas y locas según la mirada adulta. Jóvenes… sin acción transformadora y utópica con la que se les identifica. Sin temor ni gloria ante esta pandemia.

Que raro ha de ser joven en tiempos como hoy, hombre o mujer, femenino o masculina, heterosexual, bisexual, homosexual, metrosexual, transexual, polisexual (je je je… ósea diverso). Eskato, punketo, emo, fresa, nerd, indígena, rico o pobre, con tantas fracturas sociales, políticas y generacionales. En la modernidad globalizada que les ha robado el cuerpo y el alma. Jóvenes inhumanizados, cuerpos credencializados, certificados en la eficacia y la eficiencia del hacer pero sin lo más importante: el ser. En el contexto histórico social que lleva a la individualidad sin identificar el conflicto colectivo que representa la infección por VIH.

Jóvenes de todas las edades que no reconocen en sí mismos el amor, la bondad, la humildad, la honestidad, la vulnerabilidad, aunque lo practiquen todos los días. En una actualidad llena de objetos y formas pero vacías de sentimientos y emociones. Juventud sin valores… no lo creo… pero si me atrevo a afirmar que son sin un sentido lógico de utilidad.

¿Acaso hemos fallado?

En las campañas, en la prevención, en la información, en la construcción de sociedades más sensibles y humanas ante el sufrimiento del otro. Hemos olvidado ser solidarios en la lucha por erradicar los males sociales: la pobreza, la drogadicción, la violencia familiar y social, la delincuencia juvenil, la indigencia, el hambre, la pauperización en las ciudades, la destrucción y contaminación de nuestros habitas, sin mencionar el SIDA.

Hemos fallado en brindar la motivación de vivir día a día, de impulsarnos a sentirnos únicos y sobresalientes, auténticos e innovadores, productivos y socialmente comprometidos y solidarios en hechos y palabras. Hemos cerrado los ojos al futuro de nuestro país.

Se nos ha olvidado educar para la vida plena y fomentamos tristemente el sobrevivir diario. Así cada joven, cada uno de los millones de jóvenes que viven en la desesperanza del mañana o en la comodidad ociosa y que quieren comerse el mundo a puños… encontrándose un mundo que se los come a puñetazos.

¡No es coincidencia!

Mujeres con el mayor índice de casos por infección. Comunidad lésbico-gay en el anonimato, en ghetos, en la clandestinidad y estigmatización. Jóvenes: infinita fuente de nuevos casos, jóvenes en edad productiva y reproductiva.

Jóvenes varones que se encuentran cada minuto en la infalible lucha de demostrar lo fuerte, valiente, rudo, aventurero, polígamo, agresivo y macho de machos, hombre con desgaste en lo emocional y lo físico por el rol genérico que desempeña al ser el proveedor y conquistador, el infalible.

Rol de género ligado a la aceptación o rechazo social de acuerdo a las practicas y conductas sexuales: jóvenes varones con dos o mas parejas sexuales, con acercamiento al trabajo sexual, relaciones coitales express y sin protección, la aparición del joven hombre que tiene sexo con otro hombre.

La otra cara, la femenina del machismo, la pasividad y la ausencia sexual de las jóvenes, la mujer joven desprendida de lo genital, en su rol de género limitada y confinada en lo asexual. La virginidad, pureza y castidad como elementos de la mujer ideal que lleva a muchas a la no información o toma de decisiones respecto a su cuerpo y su uso.

Y aunque entre ambos sexos el uso de condón cada día es más recurrente no es precisamente a la prevención de VIH/SIDA sino a la renuencia de ser padres a temprana edad. En el mejor de los casos quién usa el preservativo para la prevención de infecciones y enfermedades de transmisión sexual se olvida de practicar el sexo seguro evitando así otras vías de contagio.

Todo lo anterior es consecuencia de la falta de identidad en los jóvenes, la falta de lazos generacionales y de intercambio de experiencias, de la modernidad sobre la humanidad, de la ausencia de lenguaje común: palabras cálidas y amistosas, de la carencia motivacional para el desarrollo de destrezas y habilidades que hagan despertar a los “aletargados jóvenes”, de la inequidad de género, intelectual y emocional, el empoderamiento y la transformación del sujeto y de su sociedad, la sensibilización para la concientización.

En conclusión les puedo decir que el VIH/SIDA más allá de ser viral y mutante en su estructura, se ha adaptado más que nosotros a él, él es solidario y nunca ha discriminado ni social ni individualmente, su herencia le ha permitido ser más resistente y eficaz ante los tratamiento y medicamentos, afectando a todos sin importar sexo, religión, estado civil, edad y profesión. Mata para vivir y da la vida por los suyos, mata física, emocional y socialmente a sus portadores (personas que viven con VIH/SIDA).

Aunado a esto no hay mucho que decir de la humana condición de los jóvenes pero si mucho que hacer para transformarlos en jóvenes más humanos, más allá de los discursos nacionales, de la ratificación de tratados y convenios internacionales, de las voces intelectuales y encontradas, más allá de lo que tu o yo pensemos. Por que hemos luchado para crear esperaza sin dejar de ver la desesperanza, como motor que nos impulsa, si es que queremos el legado más precioso para la humanidad: una vida plena sin miedo ni temor, con miles de sueños a conquistar… una vida llena de sí… una vida llena de eterna juventud.

ya es tiempo de vivir sin VIH/ SIDA.
Para mayores informes con Mario Cutberto López Rojas presidente de VIH..ctoria y Miembro del Comité Eventos SIDA 2009.

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